Para quitarme la excusa
Últimamente, en los ratos que el proyecto me deja libre, se me ocurren bastantes cosas sobre las que escribir, para contar algo y para poner en forma mi comunicación escrita. Pero siempre que me pongo delante de la pantalla y acerco el ratón al botón de Neuer Post oigo una vocecita que me dice que cómo voy a escribir sobre semejante tontería si hace semanas que no escribo nada de otras cosas que lo merecían más. Hasta que hoy me he decidido a hacer una entrada un poco cajón de sastre para, de alguna manera quitarme eso de encima.
Empezaría por “cerrar” la crónica del año pasado como un perro, es decir, guau. Increíble año, más que irrepetible, que eso lo son todos, inimitable. Es el año en el que me independicé, el año en el que conocí a mi familia lejana, el año en el que vi las pirámides, más los buenos momentos muy buenos y los malos momentos muy malos de la vida Erasmus en Munich. Realicé casi todo el camino al lado oscuro (pasando por el miedo, el odio, la ira) pero afortunadamente supe volver a tiempo a la luz y purgar toda esa mala sangre.
Es también el año en el que me di cuenta de todo lo que tenía en Madrid y que perdí al irme. La gente no la puedo recuperar, pero puedo recuperar el disfrutar de la buena música saboréandola, recuperar el leer un libro sin tener el messenger puesto y demás pequeños placeres que había olvidado en el frenético curso pasado.
También el año en el que tuve los medios para meterme de lleno en una afición hasta ahora irrealizada: la fotografía. La fiable y sencilla D70 que me acompaña a casi todas partes está cambiando mi vida. Hay algo en la fotografía que te obliga a observar con más detalle todo lo que te rodea, que te obliga a congelar los momentos en la mente para analizarlos y saborearlos, aunque suene a contradicción, te hace paladear más el instante, sacarle sus matices y detalles.
Y bueno, después de este rollete comentar brevemente que aún no salgo de mi asombro con la radicalización de la política en España, que cruzo los dedos para que Obama no sea una decepción como tantas otras, que leáis mucho y veáis mucho cine y a ser posible bueno, que vengáis a la próxima Oktoberfest y que estoy buscando activamente trabajo.
Y ya a partir de ahora prometo, de nuevo, posts más regulares.
Cuidaos…
Los errores de Capello
“¡Pero que hace Capello! Vaya cagada, acaba de tirar el partido a la basura.
¿¿Como mete a Reyes por Beckham??”
- Jorge, en la segunda parte del Real Madrid – Mallorca que decidió la Liga en el que Reyes marcó dos goles decisivos.
Cajón de Sastre
Las huelgas de trenes, apagones en Barcelona, Mallorca 2-0 Bayern München,
Paz se fue.
Los precios de la leche, Homeland Security, El Laberinto del Fauno,
el verano que no llega.
La prisa por lo imposible de acelerar, Fernando Alonso, Edmund Stoiber, torres de apartamentos en la playa, el Proyecto.
La lluvia, hedge funds, Moulin Rouge, perder el control, concentrarse,
Partnachklamm.
Barry Bonds, A-Rod, las distracciones, Munich se queda vacía, Contador,
la Última Cena (Jesús se fue también).
Traducciones juradas, la piscina cerrada, amigos alemanes, el piso vacío (la cueva),
Hunger for The Great Light.
Escritura automática, la importancia de un nombre, granadinos, Morrisey,
Vancouver, Berlín.
Ampliaciones de autopistas, vuelos baratos, aerolíneas abusivas, monopolios, China,
parálisis en Madrid, la vida son cuatro días (DE VERDAD!!).
No sé si es falta de tiempo o de ganas, pero no escribo de todo esto como querría.
Nothing as it seems….
El sentido común recomendaría no escribir entradas de tu blog cuando vienes de una (confusa) fiesta con bastante alcohol en sangre y la rodilla protestando a ratos. Pero claro en estas situaciones el sentido común de uno no es lo que era. De todos modos, tampoco es que vaya a contar secretos de nadie. También quiero evitar caer en tópicos, pero los tópicos además de rodearnos no suelen ser muy falsos, realmente son como refranes pero sin el sabor añejo de sabiduría castellana de aquellos.
Y qué puedo contar, pues… que a veces no sé si quiero que esta etapa de mi vida acabe en las próximas tres semanas, que no acabe nunca o que hubiera acabado hace dos meses, o que sencillamente pudiera poner esta vida en pausa y volver a Madrid, donde no es que tuviera ciertas cosas más claras, es que tenía un equilibrio que he perdido y echo de menos.
He aprendido mucho, creo, de bastantes cosas, ninguna de las cuales son Telecomunicaciones ni el idioma alemán (aunque últimamente voy aprendiedo rápido esto último). Quizá la mayor verdad, pero que al fin y al cabo es una perogrullada, que no pararemos nunca de sorprendernos. Es también incoherente si sabemos q nos vamos a sorprender y aún así nos sorprendemos… la magia de las sorpresas.
Y una de estas cosas es la habilidad del ser humano para hacer más daño a quién más quiere.
Y también, si dices que alguien te importa poco… repetirlo mucho y tenerlo muy en cuenta cuando actúas es una manera de decir que te importa mucho, pues no puedes sacarlo de tu vida.
Las cinco… y serenos.
Cosas que haces en Múnich sin darte cuenta
Comprar 20 litros de cerveza en la tienda de la esquina y todos a la vez (dos cajones).
Sudar como un pollo porque hace más de 32º y aunque caen auténticos tormentones de verano no refresca. Y el aire acondicionado pues no es una costumbre nacional precisamente.
Pedir a tu compañera de piso unos guantes de látex con toda la normalidad.
Porque claro se te ha desfondado la bolsa de basura bio llena hasta reventar(restos de comida básicamente) en el pasillo comunitario y habrá que recogerlo de alguna manera, y como ella estudia medicina pues tiene esas cosas a mano.
Ver como mientras tanto en tu país secuestran una revista… y tu alcalde quiere cambiar un estadio por un lago desafiando a los poderes inmobiliarios.
Descubrir una inmensa película como Hijos de los Hombres (quien no la haya visto y quiera verla le recomiendo encarecidísimamente que no sepa NADA de ella antes… de hecho extendería esta recomendación a todas las películas, la mayoría de los trailers sólo las destripan)…
We’ll shine like stars in the summer night…
Y aunque no fuera verano… anoche fue una gran fiesta. Empezando por esta gran barbacoa, llegamos a ser 65 personas, en la que aún nos sobró carne pero ninguna cerveza y siguiendo con la fiesta en el Keller, en la que se acabó todo el alcohol que teníamos, pusimos la música que quisimos y bailamos, bebimos y celebramos todo lo que quisimos.
Vista la que liamos me parece que esta maña y yo vamos a cumplir años con más frecuencia.
Las cifras aproximadas, hasta 70 personas en la barbacoa, unas 50 en el Keller, 12 kilos de carne, morcillas, chorizos y Wurst, 200 cervezas, tres botellas de ron, una de tequila, una de Jägermeister…
La contrapartida, los de Madrid no estábais (ni los de Zaragoza por lo que toca a la otra parte celebrante) y toda esta gente, toda, desde los Peña a mi compañeros de piso pasando por Torstens, Älenas, Sabines, Wolfgangs y demás nombres germanos, no nos volveremos a juntar.
Un alemán al que le gusta La Hora Chanante, más gente para el Rock im Park (para ver a DAVE MATTHEWS BAND!!!!!!!!!), otro alemán que es mi alter ego germano, mis queridos compañeros de piso, los españoles para los que me quedaría corto de adjetivos… en fin!!!
Este año hace crecer en mí la sensación de que, lamentablemente, sólo se vive una vez (o una vez cada vida si se cree en ello) y que el tiempo que se va no vuelve. Una obviedad que lamentablemente perdida en la rutina no es nada obvia.
Pero parece que el tiempo se va por la puerta grande…
Y en 51 horas en Madrid… MADRID MADRID MADRID. Gallardón haz el metro hasta Munich por lo que más quieras, esta separación no la aguanto.
If I…
La fiesta (de cumpleaños de una maña y un servidor) empezará con una barbacoa y terminará en el Keller de una residencia… promete mucho Erasmus…
Sed Felices.
Sometimes I can’t move my feet it seems
As if I’m stuck in the ground somehow like a tree
As if I can’t even breathe
And my screams come whispering out
As if nobody can even see me
Like a ghost
I can’t see myself sometimes
Then again…
If I were a king
If I had everything
If I had you
And I could give you your dreams
If I were giant size
On top of it all
Tell me what in the world would I sing for
If I had it
Sometimes I feel lost
As I pull you out like strings of memories
Wish I could weave them into you
And I could figure the whole damn puzzle out
But then again…
If I were a king
If I had everything
If I had you
And I could give you your dreams
If I were giant size
On top of it all
Tell me then what I would sing for
If I had it all
I could take anything
If I had no greed to big
Just poison tainting the green
Remembering time
Much younger than me now
When my breath was light
When the world raised me kind
Here the mother comforts child
Every moment was waking up
But now I have grown tired
If I had it all
…
Oh I’d fuck it up sure
If I were a king
If I had everything
If I had you
And I could give you your dreams
If I were giant size
On top of it all
Tell me what in the world would I sing for
If I were a king
If I had everything
Piece by piece
If had you
If I could give you your dreams
If I were giant size
On top of it all
Then why in the world would I sing
If I had it all…
Puesta al día…
Echando la vista atrás a las entradas del blog sobre los huracanes, la nieve y demás acontecimientos de la naturaleza me he dado cuenta de que no he contado prácticamente nada con tantas palabras… y hay mucho que contar, pero tendré que ser breve (además de que estoy muuy cansado ahora mismo).
Vine en enero con dos cosas fundamentales que hacer, dos búsquedas nada filosóficas: un piso (con precisión un cuarto en una WG, un piso compartido) y un proyecto fin de carrera.
Operación Triunfo.
La búsqueda de piso tiene su diversión. Es un casting, OT München al fin y al cabo. Encuentras varios anuncios, llamas, concertas citas para ver el piso… pero no eres ni mucho menos el único interesado. Te juntas con a veces hasta unas diez personas que van a visitarlo a la vez que tú, más los que fueron, los que irán, los que escribieron e-mails… en septiembre fueron 50 a ver un piso que visité con un coerasmus. Pero después de ver dos pisos visité un piso en la misma calle de la universidad, al lado del centro, del Englischer Garten, con un chico y dos chicas (que hablan algo de español) majísimos, que hacen mucha vida en común, ¡con salón! que es lo nunca visto en las WGs de Munich, un piso magnífico al fin y al cabo…
Y al día siguiente me llamaron para decirme que estarían encantados de tenerme como nuevo compañero de piso… ¡¡victoria!! Tuve muchísima suerte. Me mudo en algún momento de Marzo y tengo que amueblarla… pero promete…
El otro día celebró una de las compañeras de piso su cumpleaños. Aparte de que fue una fiesta en condiciones (aún en alemán!), me di cuenta de que el piso es enoorme, son como 120m2!!!
PFC
La verdad que esto no tiene mucha historia, encontré un proyecto interesante relacionado con la industria del automóvil (desarrollo de una pasarela empotrada Ethernet-LIN e implementación sobre una FPGA, para los que lo queráis saber ‘en detalle’), fui a hablar con el ingeniero encargado en el departamento y, con algún prerequerimento que debo cumplir estos días, me lo adjudicó.
Los exámenes
Pues ahora que escribo esta entrada ya he terminado mis siete exámenes, cinco en alemán y dos en inglés. Posiblemente por la naturaleza de las asignaturas que he elegido los exámenes ya iban a ser muy diferentes a los que estaba acostumbrado en Madrid (menos ejercicios prácticos, no hay generalmente exámenes de años pasados para estas asignaturas…)
Pero aún con todo, son exámenes siempre más cortos (el más largo 90 minutos), que generalmente da tiempo a contestar a todo si lo llevas relativamente bien. Además la puntuación máxima, el equivalente a un 10, se obtiene contestando bien a menos del 100% de las preguntas… es como si el examen fuera sobre 12 puntos aproximadamente.
Esto tiene que resultar interesante para los que creen que mientras más difícil más se aprende, etc., que suelen pensar que el nivel en España es cada vez más bajo y que en comparación con otros países pues bla, bla, bla… La educación es una cuestión de métodos y medios, no de palos, aunque desde luego los españoles venimos con una preparación y una capacidad de trabajo muy superior a la que exigen aquí en la universidad.
También tengo que decir que a los físicos les han tratado mucho pero que mucho peor en los exámenes escritos… por no mentar las pilas de folios que han de estudiar en comparación.
La vida sigue iguaaaaaaal…
No exactamente, pero durante unas buenas semanas del periodo de exámenes (algún cumpleaños balear excluido) no es que tuviéramos una vida de lo más animada… algunas cenas fuera, tomar unas cervezas con la excusa de ver un partido… ver la Superbowl ahí rodeado de yanquis…).
…o no.
Hasta el último fin de semana que ya se volvió a poner la vida más divertida (y lo que nos queda ahora en Marzo…). El sábado pasado fui por primera vez en mi vida a esquiar. Nos subimos en el coche de E. y hasta Austria (Zillertal – Mayrhofen) que nos fuimos. Pero esto se merece su propia post.
Y la visita del domingo pasado a Regensburg también.
Este fin de semana tenemos (casi como si nos lo mandara el médico) que salir de fiesta como corresponde a nuestra condición de Erasmus… aunque tristemente significará la despedida de todo un grande que nos deja la semana que viene… ay!
La semana que viene vuelo a París a ver a mis compañeros de Teleco que estudian allí, más los que volarán desde Madrid para ese fin de semana… así sin querer se va a parecer bastante a un viaje fin de carrera… pero bueno, ahora que tengo más tiempo prometo actualizar debidamente…
¡Cuidaos mucho todos!
A través de la nieve
Hoy por la mañana, aparte de perder el tiempo como de costumbre, decidí sacar la bici. Afortunadamente le había quitado anoche la nieve de encima del sillín, de dentro de la cesta y de los cambios y los frenos, así que esta mañana estaba más bien decente. Ahí me subí y me puse a dar las primeras pedaladas, tanteando el terreno… Los neumáticos transmitían una cierta sensación de seguridad, tienen un dibujo considerablemente profundo y no parecía que fueran a patinar sin avisar, se podía sentir suficientemente bien el agarre que daban en cada momento.
Otra cosa bien distinta eran los frenos. Ninguno de los mandos transmitía la tensión del cable, de modo que en ningún momento podías sentir si el freno estaba haciendo algo, excepto, claro, porque la bici frenara. El problema está en que, claro, con nieve no frena mucho. Habría que tener mucho cuidado frenando.
Las primeras pedaladas tentativas sobre la acera fueron bastante bien, pero enseguida me bajé al asfalto. Dónde antes había un escalón entre acera y asfalto ahora sólo se veía una rampa de nieve que lo ocultaba y lo suavizaba… otra cosa con la que tener cuidado. Pero bueno, ya en el asfalto recubierto de esa capa de barro-nieve la bici se llevaba como siempre, con el cuidado al frenar e intentando no llegar al límite del agarre. Así seguí Friedrichstrasse abajo hasta llegar a Franz-Joseph-Strasse. Abordé el carril bici. Mucho menos transitado que el asfalto y con la mitad ocupada por la nieve que habían apartado los quitanieves de la acera, quedaba esa capa de hielo-nieve que hay en toda las aceras de la ciudad y que cuando vas en la bici te hace apreciar mucho más tu integridad física. Así que después de un par de derrapadas suaves decidí volver al asfalto. Ya bajando Arcisstrasse empecé a darme cuenta de un detalle, los coches en los tramos rectos sólo quitan la nieve de los surcos de las ruedas, quedando una altura de nieve considerable para un ciclista entre las trazas de las ruedas. Tendría que tener cuidado si quería esquivar coches algo salidos o parados.
Afortunadamente y aunque con un par de sustos llegué a la Universidad. ¡Qué experiencia! La bicicleta se agarró muy bien todo el camino dadas las circunstancias, pero aún así ibas siempre con la sensación de que no iba a perdonarte un bache y no podías quitar los cinco sentidos del manillar y lo que veías delante y sentías a través del manillar.
La vuelta a la noche fue mucho más tranquila, ya conociendo como iba a ser todo… hasta que llegué a Friedrichstrasse, que la de Munich no se parece en nada más que en el nombre a la gran calle de Berlín, esta es muy chiquitaja, y claro, poco transitada. Los dos centímetros de nieve en toda la calzada no los quitaba nadie y… eso si fue un reto!
De momento aún me gusta la nieve… si durase tres meses pues ya sería otra historia.
Para los clásicos y para el del Córdoba… igual que en el Rally de Suecia, chavales
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