Voto por correo
Hoy, por fin, tengo mis papeletas para votar por correo en las Elecciones a Cortes Generales de 2008. Y me he reído un rato. Por alguna iniciativa realmente graciosa y por cierto grado de comedia no intencionada que llevan estas papeletas.
Primero la cámara baja, el congreso:
Las papeletas vienen como en un bloc de notas, todas pegadas por un extremo.
La primera, la del Partido Popular, la segunda… Falange Española de las JONS.
Luego el ya archiconocido Partido Antitaurino Contra El Maltrato Animal.
Para el Senado:
El partido Acción Yuntar: AY. Fue una práctica de alumnos de instituto en 2004, se presentó y se presenta con el logo ¡AY! y el lema “Cada voto una queja”.
Fue en 2004, estas son las cosas que me encantan de nuestro país: el QUINTO partido más votado para el Senado en Madrid, detrás de PP, PSOE, IU y Los Verdes. Por encima del CDS y de Falange. Y este año se presentan de nuevo.
No me ha sorprendido que haya un partido Carlista, pero sí que haya DOS.
Mención merecida también para el Partido de Los No Fumadores y la formación política “Por un mundo más justo” y sus increíbles siglas PUM+J; no sé si la ideología de este partido será hacer un mundo más justo a tiros. PUM!
He pasado un buen rato, desde luego.
Aprovecho el post para recomendar este artículo acerca de nuevas tecnologías, política y comparaciones odiosas.
Hay uno en alemán comparando sistemas electorales y democracia interna de los partidos que es un primor y, como es perfectamente extensible al sistema español, una vergüenza.
Cuidensee.
Para quitarme la excusa
Últimamente, en los ratos que el proyecto me deja libre, se me ocurren bastantes cosas sobre las que escribir, para contar algo y para poner en forma mi comunicación escrita. Pero siempre que me pongo delante de la pantalla y acerco el ratón al botón de Neuer Post oigo una vocecita que me dice que cómo voy a escribir sobre semejante tontería si hace semanas que no escribo nada de otras cosas que lo merecían más. Hasta que hoy me he decidido a hacer una entrada un poco cajón de sastre para, de alguna manera quitarme eso de encima.
Empezaría por “cerrar” la crónica del año pasado como un perro, es decir, guau. Increíble año, más que irrepetible, que eso lo son todos, inimitable. Es el año en el que me independicé, el año en el que conocí a mi familia lejana, el año en el que vi las pirámides, más los buenos momentos muy buenos y los malos momentos muy malos de la vida Erasmus en Munich. Realicé casi todo el camino al lado oscuro (pasando por el miedo, el odio, la ira) pero afortunadamente supe volver a tiempo a la luz y purgar toda esa mala sangre.
Es también el año en el que me di cuenta de todo lo que tenía en Madrid y que perdí al irme. La gente no la puedo recuperar, pero puedo recuperar el disfrutar de la buena música saboréandola, recuperar el leer un libro sin tener el messenger puesto y demás pequeños placeres que había olvidado en el frenético curso pasado.
También el año en el que tuve los medios para meterme de lleno en una afición hasta ahora irrealizada: la fotografía. La fiable y sencilla D70 que me acompaña a casi todas partes está cambiando mi vida. Hay algo en la fotografía que te obliga a observar con más detalle todo lo que te rodea, que te obliga a congelar los momentos en la mente para analizarlos y saborearlos, aunque suene a contradicción, te hace paladear más el instante, sacarle sus matices y detalles.
Y bueno, después de este rollete comentar brevemente que aún no salgo de mi asombro con la radicalización de la política en España, que cruzo los dedos para que Obama no sea una decepción como tantas otras, que leáis mucho y veáis mucho cine y a ser posible bueno, que vengáis a la próxima Oktoberfest y que estoy buscando activamente trabajo.
Y ya a partir de ahora prometo, de nuevo, posts más regulares.
Cuidaos…
Madrid, noch mal
Segundas navidades en las que vengo por vacaciones a casa y, al contrario que el año pasado, vengo convencido de que no serán las últimas. Lo primero que te choca es la cantidad de gente que hay en todas partes, el ruido que hace el metro. Todo está unos decibelios por encima, pero a cambio no tengo que esperar ni diez ni cinco minutos al perder el metro en el transbordo de Nuevos Ministerios. Y así, mil diferencias.
En fin, con ganas de veros a todos los que no os veo por la distancia, de hacer cosas con vosotros y de recuperar muchas cosas que echo de menos de Madrid y cómo Madrid y mis madrileños ilustres me hacían ser. Muchas de estas cosas no las recuperaré nunca, pero tampoco es la intención pretender quitarnos años, y para recuperar muchas de ellas necesitaría volver a vivir aquí y meterme de nuevo en rutina. A veces el cuerpo me lo pide a gritos.
De momento os dejo con esta magnífica canción del genial Craig Armstrong (estas cosas son siempre “culpa” de Andrés)
-
Recientes
-
Enlaces
-
Archivos
- Enero de 2009 (1)
- Diciembre de 2008 (1)
- Noviembre de 2008 (2)
- Octubre de 2008 (1)
- Julio de 2008 (2)
- Abril de 2008 (2)
- Marzo de 2008 (4)
- Febrero de 2008 (11)
- Enero de 2008 (6)
- Diciembre de 2007 (3)
- Noviembre de 2007 (3)
- Octubre de 2007 (4)
-
Categorías
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios
